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palacio carlos V

Historia de la Alhambra II

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Tras la renuncia de Jaén y Sevilla, el Reino Nazarí obtiene una pequeña tregua que utilizará para seguir haciendo crecer La Alhambra de Granada. La ansiada fortaleza de Muhammad I continua su ampliación dando forma a la Alcazaba. Una ciudadela en el interior del complejo que albergaba a las tropas del sultán. Estaba formada por una vía principal, casa privadas y disponía de hornos, bodegas y panadería. Todo lo necesario para mantener a sus tropas listas para la defensa de la ubicación de su reino. Una vez concluida esta fase constructiva de la Alhambra de Granada podemos imaginar al sultán paseando por sus callejuelas llenas de vida y con gran bullicio pensando que su fortaleza estaba a salvo.

Tras asegurar con tropas y todo lo necesario para abastecerlas el sultán continuo con su idea de levantar distintas construcciones de palacetes y casa donde se hospedarían, no solo familiares del sultán, sino vasallos, sirvientes y guardas. Se estima que la población situada dentro de la Alhambra rondaba los 5000 habitantes, por lo que podemos decir que quería crear una pequeña ciudad en su interior.

Conjuntamente se planifico la creación, para el uso y disfrute de la población que allí se albergaba de una gran red de frondosos jardines, patios y fuentes. Muhammad I consiguió recrear un auténtico oasis dentro de una fortaleza, lo que hacía más amena la vida y convivencia de los que allí se habitaban. Pero no es esta función la más importante. Los jardines permitían la producción de alimentos necesarios para el sustento de la población. Como concepto era extraordinario, pero había un fallo que los ingenieros tuvieron que solventar. La única fuente de agua era el Río Darro, que atraviesa toda la ciudad de Granada y corre paralelo al actual Paseo de los Tristes. El Río Darro discurre por las faldas de la Sabica y la Alhambra se sitúa unos 100 metros más arriba. Entonces, ¿Cómo hicieron llegar el agua al gran complejo?

Muhammad I, bajo el consejo de sus ingenieros crearon una presa en el Río Darro. A unos 6 km, cauce arriba, comenzaron a acumular agua e hicieron canalizaciones y embalses que permitían un flujo constante de agua hasta La Alhambra, de tal forma que esta llegaría al complejo por medio de la propia gravedad. Este sistema, junto con una extensa red de canalizaciones en el interior de la fortaleza harían posible el sueño del primer Rey de la Dinastía Nazarí. Poder crear la Alhambra de Granada, un auténtico oasis autosuficiente rodeando de Palacios y todo ello dentro de una fortaleza situada a 100 metros sobre el nivel de la ciudad de Granada.

Sin embargo, Muhammad I no pudo verlo acabado. Tras su muerte en 1273 dejó como legado el gran proyecto de su vida, pero inacabado. En los 120 años siguientes, sus sucesores finalizaron la gran muralla que rodeaba La Alhambra y sus jardines, cada uno de los sucesivos sultanes siguió construyendo y ampliando el entorno, dando lugar a los magníficos Palacios Nazaríes que podemos disfrutar en la actualidad, todo ello dentro del maravilloso complejo arquitectónico que es La Alhambra.

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Historia de la Alhambra I

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En el sur de España, en la colina de la Sabika, uno de los emplazamientos más altos de Granada encontramos uno de los monumentos más emblemáticos y visitados de nuestro planeta. La Alhambra de Granada, cuyo nombre quiere decir fortaleza roja, recibe su nombre por el color que adquiere al atardecer cuando cae el sol y de los materiales que se utilizaron en su construcción. Cabe comentar que algunos historiadores defienden la teoría de que su nombre es simplemente el femenino del apodo del sultán fundador Abu al-Ahmar (Muhammad I) “el Rojo”.

Esta obra, la cual es la mayor obra de construcción musulmana más importante del mundo occidental, no es sólo una fortaleza. En su interior, se encuentra un autentica ciudadela con innumerables jardines, patios y distintos palacetes construidos por diferentes sultanes que pasaron por allí durante los 150 años que duró su construcción, y que conforman en conjunto un espectacular palacio. Era una autentica declaración de intenciones militares, por parte de sus gobernantes, hacia estados externos allá por el siglo XIII. Su construcción no es símbolo de triunfalismo, sino que fue construida para amedrentar a los Reinos de Castilla y Aragón que comenzaron la reconquista de la Península Ibérica.

Muhammad I, consiguiendo el apoyo de distintos bastiones nazarís, planificó la Alhambra de Granada a partir de una pequeña fortaleza que ya se encontraba en la Sabika. La Alcazaba, que así se conocía dicha fortaleza pronto fue rodeada y ampliada hasta formar las murallas exteriores y ocupando el espacio actual, lo que permitía albergar a todas sus tropas y plantear una fuerte defensa de lo que sería su residencia real. También se albergó en su interior La Medina, una ciudadela capaz de albergar a toda la población necesaria para abastecer la fortaleza.

Al margen de todas las torres y almenas defensivas integradas en el conjunto de la Alhambra cabe destacar, la primera y mayor de todas las construidas. La Torre de la Vela, la cual es visible desde la ciudad granadina, cumple otras funciones a parte de la defensiva y de vigilancia propiamente dicha. Para el pueblo granadino representa el poder del reino nazarí, símbolo de protección para Granada y además tenía la utilidad, por la forma de su construcción, de ser el reloj que utilizaban para las tareas diarias o la llamada a la oración de los habitantes de la ciudad. Durante su construcción amenazó con venirse abajo al principio dado el diseño de cámaras con arcos que sujetarían el conjunto. El sultán renunció a este diseño concebido para dotar a las torres de amplitud y luminosidad en su interior y los ingenieros se vieron obligados a cerrar y tapiar espacios inferiores para proporcionar estabilidad y sustento suficiente como para mantenerla en pie y cumplir con lo que sería su función principal, la de proporcionar una situación privilegiada del entorno, fuera por los ataques externos o las posibles revueltas internas por parte de sus súbditos.

Ya que el sultán entendió, muy inteligentemente, que dependía en gran medida de la información y una buena inteligencia militar que se le hacía llegar para defender lo que quedaba de su reino en la península, por lo que hizo construir una red de torres de señalización. Las Talias, que así se llamaban, conseguía obtener de antemano información valiosa sobre el avance cristiano para defender su fortificación. La información corría de torre en torre hasta la Alhambra en forma de señales con humo, espejos o fuego.

A través de este sistema es cuando el sultán recibe la noticia del asedio del Rey Fernando III de Castilla a Jaén. Históricamente hay una inflexión en los acontecimientos. Muhammad I, necesitado de más tiempo para terminar su fortaleza, decide asumir la perdida de Jaén a favor del reino de Castilla e incluso ayudar a Fernando III con la toma de Sevilla, a cambio del reconocimiento de su propia autonomía como reino. La intención final del sultán era la de mantener su Reino en Granada, pero esta acción dejo entrever a los ojos de cristianos la debilidad del Reino Nazarí de la época.